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El Chador Azul

Texto de la presentación en Huesca

Texto de Octavio Gómez Milián para la presentación del libro en Huesca

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La primera vez que oí hablar de El Chador Azul fue en una semana del libro, estaba junto a Nacho Escuín, responsable de Eclipsados, en la caseta de la editorial, supongo que hacíamos como que firmábamos libros, pero en realidad traíamos latas de cerveza caliente a escondidas mientras veíamos pasar a la gente, más interesada en los best sellers que en la poesía alternativa, vi un manuscrito y reconocí la firma: Beatriz Pitarch. Podría contar como conocí a Bea, primero admirándola en la distancia desde las ondas y luego disfrutando de su dulzura y positividad en distintos proyectos, tardes y noches que hemos compartido… pero eso escapa del desarrollo de la presentación. El libro que estaba acumulado junto a otros en la caseta era este Chador Azul que hoy presentamos, se lo había pasado a Nacho el siempre voluntarioso Miguel Mena, otra voz de la radio con capacidad de producir magia tecleando con sus dedos como Beatriz. Lo estuve ojeando y recuerdo que le dije a Nacho que este libro podría funcionar… como así ha sido.

 

La prosa de Beatriz en el Chador Azul es ágil sin resultar liviana, sencilla sin caer en lo tópico, es capaz de transmitir la ilusión, la voluntad de conocer y disfrutar, la voluntad, en definitiva de vivir, en cada una de las palabras que vuelca en este dietario de viaje. Ordenado de manera cronológica, El Chador Azul es un viaje novelado a Irán, una novela de viajes a la antigua Persia. Un país que, según exhalan las páginas del libro, pivota entre la fidelidad a la revolución que hizo salir al último sha a finales de los setenta y la necesidad de una mayor libertad desde el punto de vista occidental que exigen las nuevas generaciones. Es inevitable recordar, por ejemplo, Leer Lolita en Teherán, de Azar Nafisi, la novela gráfica Persépolis de Marjane Satrapi, que son estampas de Irán desde la perspectiva de las mujeres persas, pero este Chador Azul es la óptica nada costumbrista de una viajera veterana como es Beatriz, pura en sus apreciaciones. El libro de Beatriz tiene algo de político, de la buena política, la que describe la sociedad y sus mutaciones, no juzga, sólo propone. Conforme lees el Chador Azul notas cómo te embarga la duda constante, me explico, desde el punto de vista occidental la sensación de falta de libertad, de opresión religiosa en la sociedad aparece en cada momento, desde las formas en el vestir, el comportamiento, las exigencias del Islam, pero por otro lado, casi a la vez, uno reconoce a través de las palabras de Beatriz el deseo de conservar su cultura, sus tradiciones, una forma de vida, una civilización que, aún siendo completamente distinta a la  nuestra, es completamente válida y respetable. Eso es muy complicado y Beatriz lo resuelve, lo transmite de manera muy acertada. Creo que este libro transmite que ninguna verdad es absoluta, que aunque la tradición es importante, el ser humano siempre acaba sacando la cabeza del pozo y viviendo, con sus relaciones familiares, pasionales, sus diversiones.

 

También hay lugar para la contemplación del arte, la majestuosidad de las antiguas civilizaciones de Oriente, la ornamentación, la poesía… en estas pequeñas descripciones, en las que Beatriz intenta ser más emocional que erudita, en las polaroid que se impregnan del deseode conocimiento más que del detallismo técnico, se esconde otra de las gemas (nunca mejor dicho) de este libro. Una atrevida y particular manera de articular una guía de viaje, desde los ojos de Beatriz, que sirva de punto de partida a todos los que alguna vez se quieran acercar a Irán. El Chador Azul habla del arte, pero sobre todo habla de las personas y de cómo se interrelacionan con él. Evidentemente un punto muy importante es el personaje de Asun, en silla de ruedas, y de cómo las barreras arquitectónicas son un símbolo de la desazón. Creo que periodísticamente, es el momento más fuerte del libro.

 

Me gusta cuando hablan de música iraní y descubrimos como Internet y los programas de descargar música en mp3 sirven para dar aire fresco cuando el ambiente político está muy cargado. Me gusta cuando Beatriz nos hace paladear los dulces de miel, los frutos secos, el té frío y caliente, el arroz con cordero, el estofado de lentejas con patatas fritas. Me gustan los personajes rebeldes, los inconformistas, tanto los que no están dispuestos a soportar la opresión que sufre la mujer, como los que no están dispuestos a asumir que todo el mundo piense que en Irán son todos terroristas, la ruptura de tópicos. Me gusta el modo en el que Beatriz capta las distintas personalidades de los guías, cómo abre el camino al conocimiento de su psicología, cómo bromea con el tráfico, con los distintos ritmos vitales, me gusta como se impregna entre mis dedos la arenisca del desierto, el ópalo de los cuentos, su curiosidad, cómo el caleidoscopio de El Chador Azul me muestra, en la distancia, otro mundo que también es parte del mío.

 

Texto: Octavio Gómez Milián

Huesca 05/03/2010

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